Cambiar el suelo de una vivienda suele generar muchas dudas, pero hay una que casi siempre aparece antes que el resto: ¿cuántos días va a durar la instalación? La respuesta condiciona la organización de toda la reforma. Hay quien necesita coordinar la llegada de los muebles, quien intenta encajar los trabajos con las vacaciones y quien simplemente quiere saber si podrá seguir viviendo en casa mientras se cambia el pavimento.
Lo primero que conviene aclarar es que no existe un plazo universal. Decir que una instalación tarda uno, dos o tres días puede servir como orientación, pero rara vez refleja la realidad de una vivienda concreta. El tiempo depende de cómo esté el suelo, del tipo de tarima, de si la casa está vacía o completamente amueblada y de pequeños detalles que muchas veces solo aparecen cuando se revisa el soporte antes de empezar.
Es precisamente ahí donde suelen surgir las diferencias entre una obra que avanza según lo previsto y otra que acumula retrasos desde el primer día. Por eso, antes de hablar de plazos, merece la pena entender qué influye realmente en una instalación y por qué dos viviendas prácticamente iguales pueden requerir tiempos muy distintos.
En Eco Tarimas organizamos cada proyecto mediante un Método de Planificación por Fases. No es un procedimiento complejo ni una fórmula comercial; simplemente consiste en revisar cada etapa antes de iniciar la siguiente para evitar que un problema detectado demasiado tarde termine alterando el calendario de toda la obra.
¿Cuánto suele tardar la instalación de una tarima?
Si buscas una respuesta rápida, la mayoría de instalaciones de tarima en viviendas de Madrid suelen completarse entre uno y tres días. Ese es el plazo más habitual cuando el soporte está en buen estado y no aparecen trabajos adicionales que obliguen a modificar la planificación inicial.
Ahora bien, quedarse únicamente con esa cifra sería simplificar demasiado. La duración real de una instalación depende de una combinación de factores. La superficie importa, sí, pero no tanto como suele pensarse. Un piso pequeño puede dar más trabajo que otro bastante mayor si el pavimento existente necesita reparaciones, hay que desmontar un parquet antiguo o la vivienda está completamente ocupada.
Ocurre con frecuencia. Dos inmuebles de unos 80 metros cuadrados pueden compartir distribución y, sin embargo, terminar con calendarios distintos. En uno basta con preparar el soporte y empezar a colocar la tarima. En el otro aparecen desniveles, puertas que rozan, antiguos adhesivos o pequeñas reparaciones que obligan a detener el trabajo antes incluso de instalar la primera lama.
La siguiente tabla ofrece una referencia orientativa para las situaciones más habituales.
Obten un resumen, profundiza en los conceptos clave o resuelve dudas utilizando este articulo como referencia.
| Tipo de vivienda | Tiempo aproximado de instalación* |
|---|---|
| Habitación individual | 3 a 6 horas |
| Piso de hasta 60 m² | 1 día |
| Piso de 70 a 90 m² | 1 a 2 días |
| Piso de más de 100 m² | 2 a 3 días |
| Chalet o vivienda de varias plantas | 3 días o más |
*Los tiempos son orientativos y pueden variar según el estado del soporte, la preparación previa y los trabajos complementarios necesarios.
También conviene desmontar una idea bastante extendida: instalar una tarima no consiste únicamente en colocar lamas sobre el suelo. Antes hay que comprobar que la base esté estable, revisar posibles desniveles, preparar el soporte cuando es necesario y planificar el sentido de colocación para evitar remates innecesarios. Son trabajos que apenas se perciben cuando la obra termina, pero ocupan una parte importante del tiempo total.
El material elegido también introduce matices. Una tarima laminada con sistema clic suele permitir una instalación muy ágil si el soporte acompaña. Otros pavimentos, como algunas tarimas de madera natural o determinados suelos vinílicos, exigen una preparación más cuidadosa. No significa que sean más complicados, sino que cada uno tiene sus propias necesidades y conviene tenerlas presentes antes de fijar un plazo.
En Madrid todavía es habitual encontrar viviendas que conservan antiguos suelos de terrazo, mosaico o parquet macizo. Algunos pueden aprovecharse como base para la nueva instalación sin grandes complicaciones. Otros esconden pequeñas irregularidades que no se aprecian a simple vista y que conviene resolver antes de continuar. Si tu vivienda pertenece a este tipo de edificios, puede resultarte útil leer Instalación de tarima en pisos antiguos de Madrid: problemas y soluciones reales.
Al final, la mejor estimación no sale de una tabla, sino de una visita previa. Revisar la vivienda antes de empezar permite saber qué trabajos serán necesarios, anticipar posibles incidencias y ofrecer un plazo mucho más ajustado que una cifra basada únicamente en los metros cuadrados.
Qué factores determinan el tiempo de instalación
Hay una pregunta que se repite en casi todas las visitas: «¿Cuántos metros colocáis al día?». Es una duda lógica, pero la respuesta suele sorprender. Los metros cuadrados cuentan, aunque no son el mejor indicador para calcular cuánto durará una instalación.
Lo que realmente marca el ritmo de una obra es todo lo que ocurre antes y durante la colocación de la tarima. Hay viviendas donde el equipo empieza a instalar prácticamente desde que entra por la puerta y otras en las que las primeras horas se dedican a preparar el soporte para que el nuevo suelo quede estable desde el primer día.
Por eso, cuando se ofrece una previsión de tiempo, no se tiene en cuenta un único dato. Se valora el conjunto de la vivienda.
La superficie influye, pero no decide el plazo
Es fácil pensar que un piso de 100 m² necesitará exactamente el doble de tiempo que uno de 50 m². En la práctica no funciona así.
Toda instalación tiene una serie de trabajos iniciales que apenas cambian con el tamaño de la vivienda: descargar el material, comprobar el soporte, preparar las herramientas, replantear la dirección de las lamas y realizar los primeros cortes. Esa fase ocupa prácticamente el mismo tiempo en un piso pequeño que en otro bastante mayor.
Después entra en juego la distribución.
Una vivienda con estancias amplias y pocos obstáculos suele permitir un ritmo de trabajo continuo. En cambio, cuando aparecen pasillos largos, muchos cambios de dirección, armarios empotrados o rincones difíciles, el número de cortes aumenta y el avance deja de ser tan lineal.
Por eso, una vivienda más pequeña puede requerir prácticamente el mismo tiempo que otra bastante mayor.
El estado del suelo suele marcar la diferencia
Si hay un aspecto capaz de cambiar por completo la planificación de una instalación, ese es el soporte sobre el que irá colocada la nueva tarima.
Cuando el suelo está estable, limpio y bien nivelado, el trabajo avanza con normalidad. El problema aparece cuando, al empezar la revisión, surgen pequeñas incidencias que no eran visibles a simple vista.
Es bastante habitual encontrar:
- ligeros desniveles entre habitaciones;
- baldosas que han perdido estabilidad;
- restos de antiguos adhesivos;
- pequeñas grietas;
- zonas donde la humedad obliga a detener la instalación hasta comprobar el origen del problema.
Ninguna de estas situaciones significa que la obra vaya a complicarse, pero sí conviene resolverlas antes de colocar la nueva tarima. Saltarse esa fase para ahorrar unas horas suele salir caro con el paso del tiempo.
En muchas viviendas de Madrid también aparece otra situación muy común: antiguos suelos de terrazo o parquet que todavía conservan una buena base. En ocasiones pueden aprovecharse perfectamente. En otras, desmontarlos resulta la opción más sensata. Esa decisión solo puede tomarse después de revisar el pavimento.
No todas las tarimas se instalan igual
Aunque desde fuera puedan parecer similares, cada material tiene sus propias particularidades.
Las tarimas laminadas con sistema clic suelen ofrecer un proceso de instalación muy rápido cuando el soporte está preparado. Los pavimentos vinílicos también permiten avanzar con agilidad, aunque suelen ser bastante más exigentes con la planimetría del suelo. Una pequeña irregularidad que apenas afectaría a una tarima laminada puede hacerse visible en un suelo vinílico.
Las tarimas de madera natural o multicapa, por su parte, requieren más atención en determinados remates y encuentros. No suele traducirse en grandes diferencias de tiempo, pero sí exige trabajar con más precisión en algunos puntos de la vivienda.
Si todavía estás comparando acabados, te puede interesar Tarima con bisel o sin bisel: cuál elegir para tu vivienda. El bisel apenas cambia el tiempo de instalación, pero sí modifica la estética del suelo y la forma en la que se perciben las juntas entre las lamas.
Una vivienda habitada obliga a cambiar la planificación
No todas las instalaciones se realizan en casas vacías. De hecho, es bastante habitual que los propietarios prefieran continuar viviendo en la vivienda mientras se cambia el suelo.
En esos casos, el trabajo se organiza de otra manera.
Las habitaciones se van liberando por fases, los muebles se trasladan de unas estancias a otras y la instalación se adapta para que siempre exista una zona utilizable.
Es un sistema perfectamente viable, aunque requiere más organización que una vivienda completamente despejada. No suele añadir muchos días a la obra, pero sí modifica el orden en el que se desarrollan los trabajos.
Hay pequeños trabajos que también consumen tiempo
Cuando alguien calcula mentalmente cuánto puede durar una instalación, normalmente imagina a los instaladores colocando lamas durante toda la jornada. Sin embargo, una parte importante del trabajo se dedica a detalles que apenas llaman la atención cuando todo ha terminado.
Hay que desmontar y colocar rodapiés, ajustar puertas cuando el nuevo suelo modifica ligeramente la altura, instalar perfiles de transición o resolver encuentros con otros pavimentos.
Ninguna de estas tareas ocupa demasiado tiempo por separado. Juntas, forman una parte imprescindible de cualquier instalación profesional.
Qué suele retrasar más una instalación
La siguiente tabla resume las situaciones que más influyen en el tiempo previsto de una obra.
| Situación | Influencia sobre el plazo |
|---|---|
| Vivienda completamente vacía | Baja |
| Vivienda con mobiliario | Media |
| Retirada del pavimento existente | Alta |
| Nivelación del soporte | Alta |
| Adaptación de puertas | Baja |
| Sustitución de rodapiés | Baja |
| Coincidencia con otros trabajos de reforma | Media |
Tiempo aproximado según el tipo de vivienda
Aunque ninguna instalación es exactamente igual, la experiencia permite establecer referencias bastante útiles para hacerse una idea del tiempo necesario en cada caso.
No conviene interpretarlas como un compromiso cerrado. Son orientaciones que ayudan a planificar una reforma antes de realizar la visita técnica.
Una habitación
Cuando únicamente se renueva un dormitorio, un despacho o una habitación infantil, la instalación suele completarse durante la misma jornada.
Si el soporte ya está preparado y no aparecen trabajos adicionales, es habitual terminar en entre tres y seis horas, incluyendo los remates principales.
Piso pequeño
En viviendas de hasta unos 60 m², el plazo más frecuente es un día de trabajo.
Eso sí, siempre que el pavimento existente no requiera reparaciones importantes y la vivienda permita trabajar con cierta continuidad.
Piso de tamaño medio
Los pisos de entre 70 y 90 m² son probablemente el caso más habitual en Madrid.
Cuando el soporte está en buenas condiciones, lo normal es completar la instalación en uno o dos días. Si además hay que sustituir rodapiés, rebajar puertas o preparar determinadas zonas del suelo, conviene reservar algo más de margen.
Viviendas grandes y chalets
A partir de los 100 m² el tiempo aumenta, aunque no únicamente por la superficie.
Empiezan a aparecer más encuentros entre estancias, escaleras, perfiles de transición y cambios de dirección que requieren un trabajo más preciso.
En este tipo de viviendas suele ser razonable prever entre dos y tres días, aunque el calendario definitivo dependerá del estado del soporte y del resto de trabajos previstos durante la reforma.
Si además quieres calcular el presupuesto aproximado teniendo en cuenta todas estas variables, puedes consultar Cuánto cuesta instalar tarima en Madrid realmente, donde analizamos con detalle qué aspectos influyen en el coste de una instalación profesional.
Cómo transcurre una instalación profesional paso a paso
Quien nunca ha cambiado el suelo de una vivienda suele imaginar una escena bastante sencilla: llegan los instaladores, colocan la tarima y, al cabo de unas horas o unos días, el trabajo está terminado.
La realidad es algo distinta. Una buena instalación empieza antes de colocar la primera lama y termina después del último remate. De hecho, muchas de las decisiones que determinan el resultado final se toman durante las primeras horas de trabajo, cuando todavía parece que la obra apenas ha comenzado.
Por ese motivo, en Eco Tarimas trabajamos siguiendo un Método de Planificación por Fases. No busca acelerar el proceso a cualquier precio, sino evitar interrupciones innecesarias y mantener un orden lógico durante toda la instalación.
La primera visita condiciona el resto de la obra
Antes de fijar una fecha definitiva conviene revisar la vivienda con calma.
No se trata únicamente de medir los metros cuadrados. Durante esa visita se comprueba el estado del soporte, se revisan posibles desniveles, se identifica el pavimento existente y se valora si será necesario realizar algún trabajo previo antes de empezar.
También es el momento de resolver dudas muy habituales. ¿Es necesario retirar el suelo actual? ¿Habrá que rebajar las puertas? ¿Es mejor empezar por los dormitorios o por el salón? Son decisiones que parecen pequeñas, pero condicionan el desarrollo de toda la instalación.
Preparar el soporte suele ahorrar más tiempo del que parece
Hay propietarios que se sorprenden al ver que las primeras horas no se dedican a colocar tarima.
Sin embargo, esa preparación inicial tiene una explicación sencilla: un pavimento nuevo solo funcionará correctamente si la base sobre la que se instala también está en buenas condiciones.
Cuando el suelo presenta pequeñas irregularidades, restos de antiguos adhesivos o piezas con movimiento, merece la pena corregir esos problemas antes de continuar. Es un trabajo que rara vez se aprecia una vez terminada la reforma, pero que evita ruidos, movimientos y reparaciones posteriores.
En esta fase también se instala la base aislante o la barrera antihumedad cuando el sistema elegido así lo requiere.
La colocación avanza más rápido de lo que suele imaginarse
Una vez preparado el soporte, la instalación adquiere un ritmo mucho más constante.
Las primeras filas requieren más precisión porque sirven de referencia para el resto del pavimento. A partir de ese momento el trabajo suele avanzar con agilidad, especialmente en viviendas con una distribución sencilla.
Eso no significa que todo consista en ir colocando lamas una detrás de otra.
Durante la instalación hay que resolver encuentros con pilares, adaptar marcos de puertas, mantener las juntas de dilatación y realizar numerosos cortes para que el pavimento conserve una continuidad visual entre las distintas estancias.
Es un trabajo de detalle que apenas se percibe cuando el suelo está terminado, pero ocupa buena parte de la jornada.
Los remates también forman parte de la instalación
Cuando toda la superficie está colocada todavía queda trabajo por delante.
Hay que instalar rodapiés, colocar perfiles de transición, revisar encuentros con otros pavimentos y realizar los ajustes necesarios para que el conjunto tenga un acabado uniforme.
En algunas viviendas también es necesario adaptar puertas o resolver pequeños desniveles entre habitaciones.
Son trabajos discretos, pero precisamente ahí suele apreciarse la diferencia entre una instalación correcta y otra ejecutada con cuidado.
Antes de terminar, toca revisar
La última fase no consiste únicamente en recoger herramientas.
Se comprueba que todas las lamas hayan quedado correctamente asentadas, que las juntas de dilatación se respeten y que los remates presenten un acabado limpio.
También es el momento de indicar al propietario cuándo conviene volver a colocar los muebles, qué precauciones seguir durante los primeros días y resolver cualquier duda relacionada con el nuevo pavimento.
Cómo suele organizarse una instalación
Cada vivienda tiene sus particularidades, pero una planificación habitual puede resumirse de la siguiente manera:
| Jornada | Trabajos habituales |
|---|---|
| Primer día | Revisión del soporte, preparación e inicio de la instalación. |
| Segundo día | Colocación de la mayor parte de la tarima y primeros remates. |
| Tercer día | Rodapiés, perfiles, ajustes finales, limpieza y revisión completa. |
En viviendas pequeñas o cuando el soporte está listo desde el principio, varias de estas fases pueden concentrarse en una única jornada. En reformas más complejas sucede lo contrario: algunas tareas necesitan más tiempo para que el resultado final no se vea comprometido.
Situaciones que pueden retrasar la instalación
La mayoría de las obras transcurren según la planificación prevista, pero hay circunstancias que conviene tener presentes porque pueden modificar el calendario inicial.
Lo curioso es que casi nunca tienen relación con la colocación de la tarima. Suelen aparecer antes de empezar o durante la preparación del soporte.
Un suelo aparentemente plano puede no estarlo
Es una situación bastante más frecuente de lo que parece.
A simple vista el pavimento puede dar sensación de estar perfectamente nivelado y, sin embargo, presentar pequeñas diferencias de altura que solo se detectan al revisarlo con herramientas específicas.
Cuando esas irregularidades son importantes, lo prudente es corregirlas antes de continuar.
La humedad nunca debería ignorarse
Si existe humedad residual o alguna filtración activa, instalar la tarima inmediatamente no suele ser una buena decisión.
Esperar unos días para solucionar el problema resulta mucho más razonable que tener que levantar posteriormente el pavimento por una incidencia que ya estaba presente antes de comenzar.
Retirar el suelo anterior puede revelar más trabajo
No siempre ocurre, pero conviene tenerlo presente.
En algunas viviendas, al levantar el antiguo parquet o determinadas baldosas aparecen pequeñas reparaciones pendientes que permanecían ocultas.
No suelen ser problemas graves, aunque sí pueden modificar ligeramente el tiempo previsto para la instalación.
Puertas, marcos y pequeños ajustes
Otro aspecto que muchas veces no se contempla es la adaptación de las puertas interiores.
Dependiendo del grosor del nuevo pavimento, puede ser necesario rebajarlas para evitar rozamientos.
Es una actuación relativamente rápida, pero forma parte del tiempo total de la obra.
Cuando coinciden varios oficios
Si al mismo tiempo trabajan pintores, electricistas, carpinteros o instaladores de cocina, resulta imprescindible coordinar correctamente el orden de cada intervención.
Lo habitual es terminar primero aquellos trabajos que generan polvo o requieren perforaciones antes de colocar la nueva tarima. Así se evita tener que proteger continuamente el pavimento recién instalado o retrasar unos trabajos por culpa de otros.
Cómo preparar la vivienda para reducir los tiempos de obra
No hace falta realizar ninguna actuación técnica antes de que lleguen los instaladores, pero sí hay pequeños gestos que facilitan mucho el desarrollo de la obra.
Siempre que sea posible, merece la pena despejar las habitaciones donde se instalará la tarima y retirar los objetos delicados que puedan dificultar el acceso.
Si la vivienda continúa habitada, organizar previamente qué estancias permanecerán libres ayuda a trabajar con mayor continuidad y reduce los movimientos innecesarios de mobiliario.
También conviene confirmar si la comunidad de propietarios tiene horarios específicos para realizar obras o alguna limitación relacionada con el uso del ascensor durante el transporte de materiales.
Cuando la instalación forma parte de una reforma integral, dedicar unos minutos a coordinar el calendario con el resto de profesionales suele evitar bastantes contratiempos. Muchas veces, un simple cambio en el orden de los trabajos ahorra un día completo de espera.
Si estás valorando cambiar el suelo de tu vivienda, puedes consultar nuestro servicio de Instalación de tarimas en Madrid. Una visita técnica permite revisar el estado del soporte, resolver las dudas más habituales y ofrecer un plazo de ejecución mucho más ajustado a las características reales de la vivienda.
Particularidades habituales en las viviendas de Madrid
Hablar del tiempo que tarda en instalarse una tarima en Madrid tiene un matiz que no siempre aparece en las guías generales. La ciudad reúne viviendas construidas en épocas muy diferentes y eso se nota cuando llega el momento de renovar el suelo.
No plantea las mismas necesidades un piso de una promoción reciente que una vivienda situada en un edificio de hace cincuenta o sesenta años. Tampoco es igual trabajar en un inmueble completamente vacío que hacerlo en una casa donde la familia continúa viviendo durante la reforma. Son diferencias que rara vez aparecen en una tabla de tiempos, pero que influyen en la planificación desde el primer día.
Edificios antiguos y pavimentos con historia
En muchos barrios de Madrid todavía es habitual encontrar viviendas que conservan antiguos suelos de terrazo, parquet macizo o baldosas cerámicas instaladas hace décadas.
No hay una regla única. Hay pavimentos que siguen ofreciendo una base estable y permiten instalar la nueva tarima sin necesidad de levantarlos. Otros, en cambio, presentan pequeños movimientos, desniveles o reparaciones antiguas que aconsejan intervenir antes de continuar.
La decisión no debería tomarse por costumbre ni por intentar ahorrar unas horas de trabajo. Merece la pena revisar el estado real del suelo y elegir la solución más adecuada para esa vivienda concreta.
El edificio también condiciona la organización
La propia configuración del inmueble puede modificar el ritmo de la instalación.
En edificios sin ascensor, con portales estrechos o escaleras reducidas, el transporte de materiales requiere algo más de tiempo. No suele alterar de forma importante el calendario de la obra, pero sí obliga a organizar mejor cada jornada para evitar desplazamientos innecesarios.
También es frecuente que algunas comunidades establezcan horarios concretos para realizar trabajos de reforma. Tenerlos presentes desde el principio evita interrupciones y ayuda a planificar la instalación con mayor precisión.
Reformar por fases es cada vez más habitual
Muchos propietarios prefieren cambiar el suelo poco a poco en lugar de acometer toda la vivienda al mismo tiempo.
Primero renuevan los dormitorios, más adelante el salón y, cuando resulta posible, continúan con los distribuidores o las zonas de paso. Es una forma muy práctica de repartir la inversión y reducir las molestias, aunque exige cierta previsión.
Conviene elegir desde el principio el modelo definitivo de tarima y pensar cómo se unirán las distintas fases de la reforma para mantener una continuidad visual cuando todo el proyecto esté terminado.
Errores habituales al calcular el tiempo de una instalación
La mayoría de las previsiones demasiado optimistas parten de una idea equivocada: pensar que el tiempo depende únicamente de la superficie.
La experiencia demuestra que los retrasos suelen aparecer por otros motivos.
Algunos de los más frecuentes son:
- Dar por hecho que el suelo existente podrá aprovecharse sin revisarlo.
- Comprar la tarima antes de comprobar el estado del soporte.
- No contar con el tiempo necesario para cambiar rodapiés o adaptar puertas.
- Hacer coincidir la instalación con trabajos de pintura, albañilería o carpintería.
- Pensar que cualquier tipo de tarima se instala exactamente igual.
Ninguno de estos errores tiene por qué convertirse en un problema importante, pero conviene tenerlos presentes cuando se planifica una reforma para evitar cambios de última hora.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda instalar una tarima en un piso de 90 m²?
Cuando el soporte está preparado y no existen trabajos adicionales, lo más habitual es completar la instalación entre uno y dos días. Si es necesario retirar el suelo existente o realizar reparaciones previas, el plazo puede ampliarse.
¿Es posible instalar una tarima en un solo día?
Sí. Es una situación bastante habitual cuando se trata de una habitación o de una vivienda pequeña donde el soporte ya está listo para empezar.
¿Qué suele retrasar más una instalación?
Normalmente, la retirada del pavimento anterior, la nivelación del suelo, la presencia de humedad o la coincidencia con otros trabajos de reforma son los factores que más modifican el calendario previsto.
¿Siempre hay que retirar el suelo antiguo?
No. Si el pavimento existente está estable, seco y correctamente nivelado, en muchas ocasiones puede aprovecharse como base para instalar la nueva tarima.
¿Cuándo puedo volver a colocar los muebles?
Dependerá del sistema de instalación y del tipo de pavimento elegido. Tras finalizar la obra, el instalador indicará cuándo conviene recolocar el mobiliario para evitar esfuerzos innecesarios sobre el nuevo suelo.
¿Se puede vivir en casa mientras se instala la tarima?
En muchas viviendas sí. Cuando la distribución lo permite, la instalación puede organizarse por fases para mantener algunas estancias disponibles durante la reforma.
¿Qué tipo de tarima suele instalarse más rápido?
Las tarimas laminadas con sistema clic suelen ofrecer un proceso de instalación especialmente ágil cuando el soporte está correctamente preparado.
¿Cómo puedo saber cuánto tardará exactamente la instalación en mi vivienda?
La única forma de obtener una previsión realmente ajustada es realizar una visita técnica. Revisar el estado del suelo, la distribución de la vivienda y los trabajos previos necesarios permite elaborar un calendario mucho más preciso que cualquier estimación genérica.
¿Necesitas saber cuánto tardaría la instalación en tu vivienda?
Las referencias que has visto a lo largo de esta guía sirven para hacerse una idea bastante aproximada, pero cada vivienda tiene sus propias particularidades. Hay diferencias que apenas se aprecian a simple vista y que, sin embargo, influyen directamente en el tiempo necesario para completar la instalación.
Una visita previa permite valorar el estado del soporte, comprobar si será necesario realizar algún trabajo adicional y planificar la obra con un calendario realista desde el principio. Es una forma mucho más útil de organizar una reforma que basarse únicamente en una estimación por metros cuadrados.
Si estás pensando en renovar el suelo de tu vivienda, puedes conocer nuestro servicio de Instalación de tarima en Madrid. Estudiaremos las características de tu casa, resolveremos las dudas relacionadas con la instalación y te orientaremos sobre el tiempo de ejecución más probable para tu caso.

